Respiración significa volver al espíritu, infundir vida. Respirar totalmente implica que el hombre se relacione en su totalidad, con el mundo que le rodea, sin miedos, restricciones o reservas, con todo su ser.

Es toda la persona la que respira, no son sólo sus pulmones o su diafragma; es toda la persona la que se expresa biológicamente a través de la respiración.

Si la persona reprime algo en su interior, necesariamente se expresará reprimiendo su respiración. Hay que aprender a respirar en TOTALIDAD, porque el hombre ha perdido, o mejor dicho, ha distorsionado el profundo y sano mecanismo respiratorio automático-primario.

El hombre está sostenido por un doble ritmo respiratorio. Uno superficial, que se relaciona con su actividad de vigilia y que sigue sus oscilaciones emocionales y su inconsciente egocéntrico. Y otro profundo, caracterizado por casi permanentes retenciones internas de aire, de ritmo lento, que se corresponde con el ciclo del sueño y su personalidad más íntima.

Existe una evidente relación entre los niveles superficiales y profundos de la respiración, exactamente igual que existe una relación entre los niveles conscientes e inconscientes psicológicamente hablando. Pero, si la respiración superficial se profundiza, se ponen en contacto ambos niveles, se establece una comunicación directa entre ellos, dándose una verdadera transfusión de energía del inconsciente al consciente.

Así una respiración profunda, no sólo disminuye la tensión y el gasto energético que exigen nuestros quehaceres diarios, sino que al mismo tiempo aumenta el capital energético de ese yo consciente trabajador y activo.

Para que esto suceda, la persona necesita de una observación y escucha atenta de su respiración natural, hacerse intimo con ella, para posteriormente modificarla conscientemente sin forzarla.

Una respiración completa, amplía y profundiza incorporando en el “AQUÍ y AHORA” una vivencia que se experimenta como una extraordinaria sensación de alivio, de descanso y de ensanchamiento de la mente, de los afectos y de la voluntad.

“Estar presente cuando respiras, es una fecunda expansión de la conciencia.”

Cris Parga

sutil

 

 

 

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