Símbolo de amor y fertilidad para la cultura oriental, la granada esconde bajo su dura piel escarlata unas semillas pulposas y jugosas que hacen que se exalten todos los sentidos. Esta fruta no sólo es seductora por esto, sus potenciales tienen alcance en todo nuestro organismo pudiendo ayudar a células y tejidos previniéndoles del envejecimiento prematuro.

Cada bocado albergará tal cantidad de antioxidantes que hacen de esta fruta una líder sobresaliente en contenido de polifenoles, taninos y antocianinas, dejando atrás al vino tinto o al té verde.

Su zumo rojo intenso nos hace recordar a nuestro tejido vital, la sangre; y es que hablar de la granada es hacerlo también de los beneficios que ejerce sobre el corazón y los 90.000 kilómetros de venas, arterias y capilares de nuestro organismo. Su capacidad de frenar el estrés oxidativo y de reducir el colesterol LDL la hacen un buen preventivo de enfermedades cardiovasculares tales como arteriosclerosis, trombosis, angina de pecho o el temido infarto de miocardio.

Gracias al ácido punícico rico en Omega-5 mantiene a raya los niveles de azúcar en sangre, por lo que es interesante en diabetes y sobrepeso. Hay que destacar su valiosa ayuda frente al estrés, siendo capaz de desinhibir la acción del cortisol.

Se han encontrado hasta diez compuestos naturales preventivos del cáncer en la granada. Uno de ellos es el ácido elágico, bloqueador de la aromatasa (enzima que convierte el andrógeno en estrógeno), que juega un papel muy importante inhibiendo la carcinogénesis de mama. También los compuestos polifenoles son de ayuda en cáncer de próstata y pulmón.

La granada posee un interesante contenido en hierro que hace posible oxigenar las células de la piel, teniendo efectos regeneradores y ayudando a la cicatrización. Actúa también como protector natural de los rayos ultravioleta, evitando manchas, flacidez y posponiendo la aparición de las arrugas.

Al ser rica en vitamina C y el polifenol punicalagina, la hace imprescindible en la lucha contra el virus influenza causante de la gripe.

A finales de verano esta fruta terminará de madurar y será una buena oportunidad de empezar a disfrutarla y preparar al organismo para la llegada del otoño.

Pon imaginación al consumir esta súper fruta, pues es polifacética, no sólo la uses en zumo o la comas sola; la puedes incluir en macedonia, mermelada y confitura, jarabe, coctel de granadina, en helados, gelatinas, repostería, mezclarla con escarola y comino, o hacer una salsa llamativa que riegue unas verduras asadas.

Aquí te dejo mi propuesta:

PUNICA GRANATUM CON ESPINACAS Y QUINOA

1 granada

70g de hojas pequeñas de espinaca fresca

5 rabanitos

200g de quinoa

Cuando tengas la quinoa hervida, déjala enfriar y sírvela encima del lecho de las hojas de espinaca. Aderézala a tu gusto.

Buen apetito!

Cris Parga

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