Nos cepillamos los dientes, pero la lengua es la eterna olvidada. No sucede esto en la medicina Ayurveda, donde el aseo de la lengua forma parte del ritual de higiene diario. Esta limpieza se remonta a la antigüedad, y está recogida en un texto del tratado clásico de medicina interna Charaka Samhita (siglo II d. C.) que dice así:

“La suciedad que se acumula en la raíz de la lengua obstruye la respiración y produce un desagradable olor, por eso uno debe raspar su lengua.”

El raspado matinal de lengua libera la deposición de toxinas que el aparato digestivo hace en esa zona oral durante la noche. Si estos deshechos no son retirados, van a ser entonces reabsorbidos, pudiendo provocar no sólo problemas del aparato digestivo, sino afectando también al sistema respiratorio y debilitando inclusive al sistema inmunológico. Al limpiar el cuerpo lingual estamos eliminando bacterias, hongos, mucosidad, detritus de comida y células muertas.

Esta técnica ancestral previene la formación de la amplia masa microbiana denominada biofilm dental, que es causante de la placa. Así, la practica diaria del raspado ayuda a evitar caries, retracción de encías, gingivitis y la aparición de periodontitis, que en España ataca a 8 de cada 10 personas mayores de 35 años.

Hay que mencionar que la zona anatómica de la boca está muy comunicada y cualquier microorganismo patógeno no controlado podría emigrar hacia oídos, nariz, garganta o incluso ojos, causando infecciones en estos territorios vecinos.

Las ventajas del Jihwan Prakshalana son apreciables rápidamente en una mayor secreción salivar y mejora de la halitosis. Al retirar la saburra lingual se da un despertar y estimulo de las papilas gustativas de la lengua, mejorando su función tras pocos días de limpieza, potenciándose así el sabor de las comidas, abriendo los primeros canales de reabsorción digestivos, y haciendo que el paladar sea más sutil y exigente.

Recuerda que la prevención de la salud comienza en nuestra “casa interna” con una buena higiene y una alimentación equilibrada. El raspado de lengua, el cepillado esmerado y el enjuague bucal (mirar el post del Oil Pulling) forman parte de la higiene oral que en combinación de la revisión dental profesional asegurará y preservará esta delicada e importante zona corporal.

Procedimiento

Siempre se realiza a primera hora de la mañana en ayunas. Antes es bueno tomar conciencia del aspecto de la lengua, si esta se encuentra blanquecina o amarillenta, denota trastornos gástricos y conviene hacer un cambio en la alimentación y una consiguiente depuración.

Optamos por un limpia lengua preferiblemente metálico.

El raspado se realiza de la parte posterior de la lengua hacía delante, de 7 a 10 veces y de una forma cuidadosa levantando y atrapando la placa de la superficie de la lengua sin dañarla. Una vez retirada la saburra, se procede al cepillado de dientes y enjuague habitual ¡Sólo con agua, sin pasta!

Mi recomendación:

Cuando termines mastica las pequeñas semillas del interior de una o dos vainas de cardamomo. Serán tu mejor colutorio antiséptico natural! Hará que la boca empiece a salivar y esté lista y receptiva para el desayuno.

Cris Parga

 

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